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El Ministerio de Capital Humano oficializa la disolución del Programa de Microcrédito para la Economía Social, dejando a su personal en "disponibilidad" y limitando comisiones, un golpe para la política social y los trabajadores.
En un durísimo golpe a la política social y a la estabilidad laboral de un sector de la administración pública, el Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, resolvió poner en situación de disponibilidad al personal de planta permanente del "Programa de Promoción del Microcrédito para el Desarrollo de la Economía Social". Esta drástica medida, establecida por la Resolución 747/2024, es una consecuencia directa de la disolución del programa, dispuesta por el Decreto N° 1094/24.
Los empleados afectados, cuya nómina se detalla en un anexo, quedarán en disponibilidad por un plazo determinado, bajo los términos del artículo 11 del Anexo I del Decreto N° 1421/02. Esto significa que tienen un período máximo de DOCE (12) meses para ser reubicados, recibir capacitación o desarrollar tareas en servicios tercerizados del Estado. Transcurrido ese tiempo sin una nueva relación laboral, serán automáticamente desvinculados, con derecho a indemnización.
Además, la resolución limita todas las comisiones de servicios, adscripciones o asignaciones transitorias de funciones relacionadas con el personal de este programa, lo que sugiere una desarticulación total y rápida.
Este programa, creado por la Ley N° 26.117 en el ámbito del ex Ministerio de Desarrollo Social, era fundamental para el fomento de la economía social a través de microcréditos, una herramienta clave para emprendedores y sectores vulnerables. Su disolución no solo impacta en la vida de los trabajadores estatales, sino que también deja un vacío en el apoyo a iniciativas productivas de pequeña escala.
La medida es un claro ejemplo de la política de "motosierra" sobre la estructura estatal y los programas sociales, en línea con la visión de "desregulación y transformación del Estado" impulsada por el gobierno. Para los ciudadanos que dependían o se beneficiaban de estos microcréditos, la noticia es devastadora, ya que se cierra una puerta de acceso al financiamiento y al desarrollo productivo. La incertidumbre sobre el futuro de estos programas es total, y la señal es clara: el Estado se retira de ciertos ámbitos de intervención social directa.
"El Gobierno avanza con su plan de achicamiento estatal, y esta vez el costo lo pagan los trabajadores y los beneficiarios de programas sociales vitales."
Para el ciudadano común: Si eras beneficiario o conocés a alguien que dependía del Programa de Microcrédito para el Desarrollo de la Economía Social, este programa ya no existe. Buscá alternativas de financiamiento o apoyo en otras instituciones, ya que el Estado se retira de esta área. Para los empleados públicos afectados, la situación es de alta incertidumbre y deberán estar atentos a las opciones de reubicación o capacitación en los próximos 12 meses.