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El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) da luz verde al uso de ácido fumárico en vinos, una práctica enológica que promete reducir el uso de dióxido de azufre (SO2). ¿El resultado? Vinos más "naturales" y una posible revolución en la industria.
En un paso audaz hacia la modernización de la industria vitivinícola, el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) autorizó el uso de ácido fumárico como un nuevo aditivo para inhibir la fermentación maloláctica en vinos. Esta medida, largamente esperada por algunos sectores, busca no solo mejorar la calidad de los productos, sino también responder a una creciente demanda de los consumidores por vinos con menos sulfitos.
El ácido fumárico es un compuesto natural que ya está presente en el vino, y su adición, en dosis controladas de 300 a 600 miligramos por litro, permitirá a las bodegas controlar la fermentación maloláctica (FML). Esta fermentación, si bien es deseada en algunos estilos de vino, en otros puede generar sabores no deseados o aumentar la necesidad de usar Anhídrido Sulfuroso (SO2), un conservante al que muchos consumidores son sensibles o prefieren evitar.
"El control de la FML y la inhibición de las bacterias lácticas pueden contribuir a reducir la cantidad de Anhídrido Sulfuroso (SO2) en el vino."
La decisión del INV no es aislada. Se basa en las recomendaciones de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), que ya lo admite en su Código Internacional de Prácticas Enológicas, y sigue los pasos de la Unión Europea, que lo incorporó como aditivo en su reglamento en 2021. Esto pone a la vitivinicultura argentina a la vanguardia de las tendencias internacionales y podría abrir nuevas puertas a mercados exigentes.
Para las bodegas, esta autorización representa una nueva herramienta para la elaboración de vinos, permitiendo una mayor precisión en el control de procesos y la posibilidad de ofrecer productos con perfiles más limpios y "naturales". La reducción potencial del SO2 es un gran atractivo para un segmento de consumidores preocupados por la salud y los aditivos químicos.
El presidente del INV, Carlos Raul Tizio Mayer, destacó la facultad del organismo para "suprimir, modificar o ampliar correcciones o prácticas enológicas permitidas". Esta resolución es un claro ejemplo de cómo la ciencia y la regulación pueden trabajar juntas para impulsar la innovación y la calidad en una de las industrias más emblemáticas de Argentina. ¡Prepárense para brindar con vinos que prometen una nueva era!