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El Instituto Nacional de Semillas (INASE) autorizó la inscripción de una nueva variedad de soja genéticamente modificada, la BRV54824SE, de la gigante Pioneer Overseas Corporation (representada por Corteva Seeds Argentina S.R.L.). Este paso crucial otorga a la empresa los derechos de propiedad intelectual sobre el cultivar, redefiniendo el juego en el mercado de semillas y generando debate entre productores y especialistas.
La Resolución 67/2026 del INASE ha encendido las alarmas en el sector agropecuario argentino al oficializar la inscripción de una nueva creación fitogenética de soja, la BRV54824SE, una variedad genéticamente modificada que promete revolucionar -o al menos impactar- la producción local. Esta decisión, publicada en el Boletín Oficial, otorga a la multinacional PIONEER OVERSEAS CORPORATION, INC. (con representación local a través de CORTEVA SEEDS ARGENTINA S.R.L.) el título de propiedad sobre este cultivar.
En esencia, la inscripción en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares bajo la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas Nº 20.247 significa que Pioneer/Corteva tendrá derechos exclusivos sobre la comercialización, producción y uso de esta variedad de soja. Esto protege su inversión en investigación y desarrollo, pero también abre el debate sobre el acceso a la tecnología y los costos para los productores locales.
El proceso no fue menor: el expediente EX-2025-68568270--APN-DRV#INASE fue revisado por la Dirección de Registro de Variedades y la Comisión Nacional de Semillas, que en su reunión del 10 de diciembre de 2025 (Acta Nº 529), dio el visto bueno. Se cumplieron todos los requisitos legales, incluyendo la Ley 20.247 y el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV), ratificado por la Ley Nº 24.376.
Este nuevo cultivar de soja transgénica se suma al portfolio de opciones para los agricultores argentinos. Por un lado, la introducción de nuevas variedades puede significar mejoras en rendimientos, resistencia a plagas o tolerancia a herbicidas, lo que podría beneficiar la productividad. Por otro lado, la propiedad intelectual sobre las semillas implica que los productores deberán adquirir la semilla certificada cada campaña, lo que puede generar mayores costos y limitar la práctica histórica de guardar parte de la cosecha para la siembra futura (conocido como 'uso propio').
"La protección de la propiedad intelectual es un incentivo para la innovación, pero también genera tensiones sobre la soberanía alimentaria y el acceso de los pequeños productores a tecnologías clave." - *Analista del sector agropecuario.
Para el ciudadano común, estos desarrollos impactan indirectamente en la cadena de valor de alimentos, desde el precio de productos derivados de la soja hasta la competitividad del principal complejo exportador del país. Es fundamental que los productores se informen sobre las implicaciones de esta nueva variedad y los términos de su uso.
Se recomienda a los interesados seguir de cerca las publicaciones del INASE y las cámaras del sector para estar al tanto de futuras actualizaciones y regulaciones sobre el uso de esta nueva semilla.
3 de octubre de 2025
4 de marzo de 2026
6 de agosto de 2025