Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
La Policía de la Ciudad recibirá una asignación extraordinaria por custodiar detenidos en alcaidías y dependencias no penitenciarias. ¿Es un reconocimiento o una señal de un problema más profundo?
Una medida que promete generar debate y alivio en las fuerzas de seguridad. La Resolución N° 259/MHFGC/26, conjunta del Ministerio de Hacienda y Finanzas y el Ministerio de Seguridad, acaba de otorgar una asignación extraordinaria, no remunerativa y no bonificable, a favor del personal con estado policial de la Policía de la Ciudad que cumple tareas específicas de custodia de detenidos/as en alcaidías y dependencias no penitenciarias de alojamiento.
Esta decisión pone en evidencia una problemática recurrente: la sobrecarga de la Policía con funciones que deberían ser propias del servicio penitenciario. Los efectivos, que deberían estar en las calles previniendo el delito, terminan dedicando horas valiosas a la custodia de presos en comisarías y otros espacios no adecuados, lo que genera un desgaste y una distorsión de sus funciones principales. La asignación económica, aunque bienvenida por el personal, es un parche a un problema estructural. Es un reconocimiento al esfuerzo adicional, sí, pero también una señal clara de que el sistema de detención y las capacidades penitenciarias de la Ciudad están bajo presión. Para los ciudadanos, esto significa que parte de los recursos destinados a la seguridad se desvían para cubrir una falencia en otro sector, y que la Policía, en lugar de estar 100% en la calle, sigue actuando como "carcelera". La medida es un paliativo, pero la solución de fondo aún espera.