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La ANSES oficializó los nuevos montos de jubilaciones, pensiones y bases imponibles para diciembre de 2024. Con una actualización del 2,69% basada en el IPC de octubre, los haberes mínimos y máximos apenas se mueven, dejando a miles de adultos mayores en la cuerda floja frente a la galopante inflación. ¿Es un ajuste real o una limosna?

¡Atención, jubilados y pensionados! La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) acaba de soltar una bomba en el Boletín Oficial, confirmando los nuevos valores para las prestaciones de diciembre de 2024. La noticia, para muchos, no es precisamente alentadora: los haberes se actualizarán con un magro 2,69%, reflejo de la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de octubre del INDEC.
A partir de este mes, el haber mínimo garantizado se fijará en $259.598,76. El haber máximo escalará a $1.746.853,91. Además, la Prestación Básica Universal (PBU) alcanzará los $118.754,58, y la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) se establecerá en $207.679,01. También se definieron nuevas bases imponibles mínima y máxima para el cálculo de aportes y contribuciones, fijándose en $87.432,81 y $2.841.525,42 respectivamente.
Este incremento se da en el marco del polémico Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) N° 274/24, que modificó la fórmula de movilidad previsional, atando los aumentos directamente al IPC. Si bien la intención oficial era proteger los haberes de la inflación, un 2,69% para diciembre, con la inflación real que se espera, suena a chiste de mal gusto para los jubilados.
Para el jubilado de a pie, este ajuste implica que su poder adquisitivo seguirá erosionándose a pasos agigantados. Mientras los precios de la canasta básica no paran de subir, las jubilaciones apenas se mueven, condenando a los adultos mayores a una lucha diaria para llegar a fin de mes. La medida genera profunda preocupación y un sentimiento de abandono en un sector ya muy golpeado.