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La Gendarmería Nacional en el ojo de la tormenta: un reclamo de 'no apto' desestimado y una investigación por 'malos tratos' y exposición en redes sociales ponen en jaque la imagen de la institución.
La Gendarmería Nacional Argentina vuelve a ser noticia por cuestiones internas que sacuden su imagen y ponen en tela de juicio la conducta de algunos de sus miembros. El Boletín Oficial detalla dos casos que reflejan la complejidad de la disciplina y los controles dentro de la fuerza.
Por un lado, la Gendarme Fabiana Alejandra CARDOZO (DNI 39.044.148) recibió una notificación lapidaria: la ratificación de su clasificación de 'NO APTO PARA PRESTAR LA FUNCIÓN DE GENDARME'. Su reclamo, presentado contra la decisión de la Junta Superior de Calificación para Personal Subalterno de octubre de 2025, fue desestimado. La Gendarmería concluyó que 'no existen errores ni elementos de juicio que permitan propiciar una variación' en la clasificación. Este dictamen, firmado por el Jefe de Gendarmería Nacional, Comandante General (R) Claudio Miguel BRILLONI, representa un golpe devastador para la carrera de la agente, quien deberá enfrentar las consecuencias de esta decisión interna.
Por el otro, el Cabo Primero Walter Ramón ROLON (DNI 33.475.789) se encuentra bajo la lupa por el inicio de una Información Disciplinaria Nro. 01/26. La investigación busca determinar su responsabilidad por presuntas situaciones de 'malos tratos' hacia el personal, 'tratos despectivos, denigrantes y conducción imprudente del vehículo' durante un control en Chaco, en el marco del 'PLAN PARANÁ'. Pero lo más grave es la acusación de 'exponer presuntamente por redes sociales de manera injuriante, la identidad del personal de la Fuerza que se encontraba cumpliendo sus funciones'. Una conducta que, según el aviso, 'no se condice con el que debe seguir en todo momento un funcionario público encargado de hacer cumplir la Ley', encuadrada en el artículo 10, Inc. 8 y último párrafo de la Ley 26.394.
Estos casos subrayan la tensión entre la disciplina interna y los derechos individuales, y la creciente relevancia de la conducta en redes sociales para el personal de las fuerzas de seguridad. Para los ciudadanos, estos incidentes pueden minar la confianza en la institución y plantean interrogantes sobre los mecanismos de control y capacitación del personal.