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El Banco Central ajusta finos detalles en el régimen informativo contable, impactando cómo los bancos reportan su efectivo mínimo y el aporte al Fondo de Garantía de los Depósitos. Pequeños cambios técnicos, grandes implicaciones para la operativa bancaria.
¡Atención, operadores financieros! El Banco Central de la República Argentina (BCRA) no para y, con las Comunicaciones "A" 8151 y "A" 8152, metió mano en el Régimen Informativo Contable Mensual de Efectivo Mínimo y Aplicación de Recursos (R.I. - E.M. - A.R.). ¿Qué significa este laberinto de siglas? Ni más ni menos que la radiografía contable de los bancos, la que define cómo informan sus requisitos de efectivo mínimo y sus aportes al Fondo de Garantía de los Depósitos.
La Comunicación "A" 8151, que entró en vigencia para la información de noviembre de 2024, introduce varias "adecuaciones":
La Comunicación "A" 8152, por su parte, es el complemento técnico, detallando las hojas que los bancos deben reemplazar y la incorporación de un nuevo control de validación (538) mientras se da de baja otro (179). Ambas circulares son puramente operativas para el sector financiero.
Aunque parecen ajustes meramente técnicos y administrativos, estas modificaciones son cruciales para la operativa interna de las entidades financieras. Al permitir la integración del efectivo mínimo con títulos públicos, el BCRA podría estar buscando dar mayor flexibilidad a los bancos y, de paso, generar demanda por deuda pública. La eliminación de la partida de depósitos del exterior también simplifica la contabilidad. Para el ciudadano de a pie, el impacto es indirecto; se trata más de la "cocina" del sistema bancario, pero es vital que esta cocina funcione sin sobresaltos. Es el BCRA ajustando los engranajes para que todo el sistema siga marchando.