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El Ministerio de Salud desembolsa más de $13.600 millones en compras directas y exclusivas de medicamentos oncológicos y para VIH a una misma empresa. Una jugada millonaria que genera interrogantes sobre la gestión de la salud pública y el acceso a tratamientos vitales.
El Ministerio de Salud de la Nación acaba de adjudicar dos contrataciones directas por exclusividad a la firma MSD ARGENTINA S.R.L. por un monto que supera los 13.600 millones de pesos. Estas operaciones, que se realizan sin licitación abierta debido a la exclusividad del proveedor, levantan el telón sobre la gestión de recursos en un área tan crítica como la salud pública.
La primera resolución, la N° 6011/2024, destina PESOS DIEZ MIL OCHOCIENTOS SESENTA Y SEIS MILLONES SETECIENTOS VEINTIDÓS MIL DOSCIENTOS ONCE CON 84/100 ($10.866.722.211,84) para la adquisición de 3.214 unidades de Pembrolizumab, un medicamento oncológico vital. La segunda, Resolución N° 6012/2024, asigna PESOS DOS MIL OCHOCIENTOS TREINTA MILLONES SETECIENTOS VEINTE MIL CUATROCIENTOS SESENTA Y CUATRO ($2.830.720.464) para la compra de un arsenal de Raltegravir (53.760 comprimidos de 100 mg, 720.000 de 400 mg y 120.000 sobres de 100 mg), un fármaco esencial para el tratamiento del VIH.
Estas decisiones impactan directamente en miles de pacientes con cáncer y VIH, garantizando la continuidad de tratamientos de alto costo que, de otro modo, serían inaccesibles. Sin embargo, la modalidad de “contratación directa por exclusividad” y la exclusión del Control de Precios Testigo —conforme a la Resolución N° 36/17 de la SINDICATURA GENERAL DE LA NACIÓN— generan un manto de duda sobre la transparencia y la eficiencia en la asignación de estos fondos públicos. ¿Se están obteniendo las mejores condiciones para el Estado o la urgencia de la demanda eclipsa la búsqueda de precios competitivos?
El gasto millonario se imputará a partidas presupuestarias del Ministerio de Salud entre el presente ejercicio y el año 2025, lo que demuestra la magnitud del compromiso financiero a largo plazo. La DIRECCIÓN NACIONAL DE MEDICAMENTOS Y TECNOLOGÍA SANITARIA y la DIRECCIÓN DE RESPUESTA AL VIH, ITS, HEPATITIS VIRALES Y TUBERCULOSIS fueron las encargadas de solicitar y justificar estas compras, argumentando la exclusividad del proveedor y la necesidad imperiosa de los fármacos. La ANMAT también intervino, asegurando la calidad de los productos.
Para el ciudadano común, esta es una noticia agridulce: por un lado, se asegura el acceso a medicación crítica; por el otro, se reaviva el debate sobre la transparencia y el control en las compras estatales de gran volumen.
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