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El Ministerio de Seguridad porteño confirma múltiples bajas voluntarias de cadetes y reubicaciones de personal jerárquico en el Instituto Superior de Seguridad Pública, generando interrogantes sobre la estabilidad interna de la fuerza.
Una serie de resoluciones publicadas en el Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires encendió las alarmas en el Ministerio de Seguridad. Las Resoluciones N° 65/ISSP/26 y N° 66/ISSP/26 confirman la aceptación de bajas voluntarias de varios cadetes del Instituto Superior de Seguridad Pública (ISSP), incluyendo la de Sebastián Rubén Argañaraz, cuyo nombre fue explícitamente mencionado. Este goteo de futuras fuerzas de seguridad plantea dudas sobre las condiciones o expectativas que llevan a estos jóvenes a abandonar la carrera antes de siquiera comenzar. ¿Qué está pasando en los pasillos de la formación policial?
Pero la cosa no termina ahí. La Resolución N° 67/ISSP/26 añade más movimiento interno al cesar a Evelyn Gabriela Peralta de su cargo como Senior C y designarla en la categoría Senior B dentro del mismo Instituto. Este tipo de movimientos internos, aunque administrativos, suelen ser leídos como reestructuraciones o reacomodamientos de cuadros, que en un contexto de bajas voluntarias, podrían señalar una etapa de transición o, incluso, de incertidumbre en el organismo encargado de formar a quienes nos cuidan.
El impacto directo para la sociedad no es inmediato, pero la calidad y cantidad de los futuros agentes de seguridad dependen directamente de la estabilidad y el atractivo de instituciones como el ISSP. Menos cadetes hoy, podrían significar menos policías en las calles mañana, o un cuerpo de seguridad con una moral interna en revisión. Los ojos de los contribuyentes estarán puestos en cómo el Ministerio de Seguridad abordará esta dinámica. ¿Se garantizará la seguridad de los porteños con estas bajas?