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En un golpe inesperado al sistema judicial, tres jueces de primera instancia y una vocal de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo presentaron sus renuncias, dejando vacantes cruciales en plena ebullición de conflictos laborales.
La Justicia argentina se sacude con una serie de renuncias de alto perfil en el fuero laboral. Mediante Decretos presidenciales, se aceptaron las dimisiones de la Dra. Beatriz Ethel FERDMAN, Vocal de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo de la Capital Federal, Sala V, a partir del 1° de marzo de 2026. A ella se suman la Dra. Mónica Alicia COPANI, Jueza del Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo N° 62, cuya renuncia se hará efectiva el 1º de abril de 2026, y la Dra. María Luján GARAY, Jueza del Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo N° 41, quien también dejó su cargo el 1º de marzo de 2026.
Estas bajas simultáneas en un fuero tan sensible como el laboral generan un enorme interrogante sobre la capacidad operativa de la Justicia para atender la creciente conflictividad. La pérdida de magistrados experimentados no solo ralentiza los procesos actuales, sino que también augura demoras en la cobertura de estas vacantes, que deberán pasar por un complejo proceso de selección. En un contexto económico y social donde los litigios laborales son moneda corriente, la salida de estos jueces es una noticia que resuena fuerte entre trabajadores y empleadores. ¿Quién ocupará estos sillones vacíos y con qué celeridad? La Constitución Nacional faculta al Presidente a aceptar estas renuncias, pero la verdadera preocupación radica en el impacto a largo plazo de esta sangría de cuadros judiciales.