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Un aluvión de compañías, desde mineras hasta telefónicas y frigoríficos, solicitan ser Grandes Usuarios del Mercado Eléctrico Mayorista. ¿Se viene la desregulación total o un nuevo club de privilegiados con acceso directo a la energía?
El Boletín Oficial ha encendido las alarmas en el sector energético con un aviso que podría reconfigurar el tablero: una masa crítica de empresas ha presentado solicitudes para ser reconocidas como Grandes Usuarios Mayores (GUMAs) y Grandes Usuarios Menores (GUMEs) en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM). A partir del 1° de mayo de 2026, si no hay objeciones, estas firmas podrán comprar energía directamente a los generadores o comercializadores, esquivando a las distribuidoras locales. ¡Un verdadero batacazo para el modelo tradicional!
Entre la lista de solicitantes se encuentran gigantes y pymes de sectores tan dispares como la minería (RIGI - ANDES CORPORACION MINERA S. A.), las telecomunicaciones (TELEFONICA MOVILES ARGENTINA SOCIEDAD ANONIMA), el agua y saneamiento (AGUA Y SANEAMIENTOS ARGENTINOS SOCIEDAD ANONIMA), frigoríficos (MATADERO Y FRIGORIFICO FEDERAL S A), la banca (BANCO HIPOTECARIO SOCIEDAD ANONIMA) y una innumerable cantidad de otras industrias y servicios. Esto marca una clara tendencia hacia la desregulación del mercado eléctrico para los grandes consumidores, permitiéndoles buscar mejores precios y condiciones de suministro.
Para las empresas que logran el estatus de GUMAs o GUMEs, la ventaja es clara: potencial ahorro en costos energéticos y mayor flexibilidad en la gestión de su demanda. Esto podría traducirse en una mejora de la competitividad y, en algunos casos, en una mayor inversión. Sin embargo, surge la pregunta sobre el impacto en las distribuidoras, que verán mermar una parte de sus clientes de alto consumo, y en los usuarios residenciales o pequeños comercios, que podrían quedar más expuestos a la volatilidad de los precios o a la necesidad de subsidios si la estructura de costos de la distribución se desequilibra.
Este movimiento consolida una política pro-mercado en el sector energético, buscando eficiencia a través de la competencia. El plazo para presentar objeciones es de apenas dos (2) días hábiles, lo que da poco margen para análisis profundos o reacciones de otros actores. El Director Nacional de Regulación y Desarrollo del Sector Eléctrico, Marcelo Daniel Positino, es el encargado de comunicar esta trascendental novedad. Es un aviso para todos: el esquema energético argentino está en plena transformación y las reglas del juego están cambiando a toda velocidad.