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El organismo recaudador rediseña de pies a cabeza el sistema de garantías aduaneras, eliminando registros y adaptándose al DNU de desregulación. Una movida audaz que busca agilizar el comercio exterior, aunque con nuevas reglas para los Agentes de Transporte.
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) ha lanzado un bombazo normativo con la Resolución General 5633/2025, que sacude los cimientos del sistema de garantías aduaneras. Esta medida es la respuesta directa y contundente a la desregulación impulsada por el polémico Decreto de Necesidad y Urgencia N° 70/2023, que eliminó los registros de despachantes de aduanas y de importadores y exportadores.
El cambio más resonante es la derogación de la Resolución General N° 5.371 y la modificación profunda de la Resolución General N° 3.885. Esto implica que muchas garantías de actuación, que antes eran obligatorias para inscribirse en los 'Registros Especiales Aduaneros', ahora quedan sin efecto. ¡Una verdadera simplificación para quienes operan en el comercio exterior!
Sin embargo, la lupa se posa ahora sobre los Agentes de Transporte Aduanero. Se actualizan las condiciones para la constitución y el uso de fondos comunes solidarios, elevando el importe mínimo depositado a SEIS MILLONES DE PESOS ($6.000.000) o el importe del riesgo máximo asegurado, lo que sea mayor. Además, se establecen requisitos más estrictos para las Organizaciones Administradoras de estos fondos, como una antigüedad mínima de CINCO (5) años y un número mínimo de CIENTO CINCUENTA (150) adherentes.
La AFIP también ajusta la forma de determinar la solvencia económica, basándose en el patrimonio declarado en Ganancias o Bienes Personales, e incluso considerando el Régimen Especial de Ingreso del Impuesto sobre los Bienes Personales (REIBP) para los adheridos a la Ley N° 27.743. Esta modernización busca alinear la normativa con el nuevo paradigma de un comercio exterior más ágil y menos burocrático, pero sin resignar el control fiscal. Quienes antes se quejaban de la maraña de requisitos, ahora deberán adaptarse a un sistema renovado que promete mayor fluidez, pero que también exige robustez financiera a los actores clave.