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El Instituto Nacional de Semillas (INASE) dio luz verde a la inscripción de dos nuevas creaciones fitogenéticas: una variedad de arándano de alto rendimiento y, la gran sorpresa, una cepa de cannabis sativa. Un paso clave para la innovación agrícola y un guiño al mercado emergente del cannabis legal.
El Instituto Nacional de Semillas (INASE), bajo la órbita de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, ha sacudido el tablero de la innovación agrícola con la aprobación de dos nuevas inscripciones en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares. Se trata de un movimiento que no solo impulsa la producción local, sino que también abre puertas a nuevas industrias.
La Resolución INASE Nº 571/2024 oficializó la inscripción de la creación fitogenética de arándano (Vaccinium corymbosum L.) denominada PLABLUE 1525, solicitada por la empresa PLANTAS DE NAVARRA S.A., representada en Argentina por CLARKE, MODET & CÍA. (ARGENTINA) S.A. Esta nueva variedad promete mejoras en rendimiento y calidad, consolidando a Argentina como un jugador clave en el mercado de berries.
Pero la verdadera bomba llegó con la Resolución INASE Nº 574/2024: la inscripción de la creación fitogenética de cannabis (Cannabis sativa L.) de denominación MOWH, solicitada por el señor Rafael Ortega BROOK. Este hito marca un avance significativo en la formalización y regulación del cultivo de cannabis en el país, especialmente en el contexto de la Ley Nº 27.350 de cannabis medicinal y cáñamo industrial.
La inscripción de estas variedades otorga a sus creadores el título de propiedad, protegiendo sus derechos sobre la innovación genética. Para el sector agrícola, la PLABLUE 1525 significa mayor competitividad para los productores de arándanos. En cuanto a la cepa MOWH, su registro es un paso fundamental para la industria del cannabis legal, permitiendo la producción controlada y estandarizada para fines medicinales e industriales, generando empleo y divisas.
"La aprobación de una cepa de cannabis en el registro de cultivares abre un nuevo horizonte para la producción legal y el desarrollo de la medicina cannábica en Argentina."
Este tipo de decisiones refuerza el marco regulatorio y brinda seguridad jurídica a los inversores y productores en estos rubros emergentes. Los ciudadanos deben entender que esto no implica una despenalización general del cannabis, sino una regulación específica para su uso y cultivo bajo normativas ya existentes, fomentando la investigación y el desarrollo de productos derivados. Se espera que esta medida impulse la economía regional y diversifique la matriz productiva.