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La Oficina Nacional de Contrataciones revoluciona el sistema de compras públicas: más competencia, acuerdos marco abiertos y el fin de las "compras sostenibles". ¿Adiós a los costos inflados y hola a la eficiencia a toda costa?
Una verdadera sacudida en el corazón de la administración pública. La Oficina Nacional de Contrataciones (ONC), dependiente de la Jefatura de Gabinete, ha dictado la Disposición 22/2026, que modifica de raíz el Manual de Procedimiento del Régimen de Contrataciones de la Administración Nacional. El objetivo es claro: más transparencia, mayor concurrencia de oferentes y, sobre todo, precios más bajos para el Estado.
La principal novedad es la reconfiguración de la modalidad "acuerdo marco". Ahora, estos acuerdos serán abiertos y podrán tener una segunda etapa competitiva, permitiendo que más proveedores se sumen y compitan en tiempo real por las órdenes de compra. Esto busca que las jurisdicciones y entidades contratantes estén obligadas a consultar el sistema COMPR.AR y adquirir bienes o servicios a través de estos acuerdos, salvo excepciones muy justificadas.
"...habilitar la posibilidad de sustanciar acuerdos marco abiertos y con segunda etapa competitiva, en pos de incrementar la concurrencia de interesados y la competencia entre oferentes con miras a obtener precios más convenientes y competitivos..."
Pero el punto más ríspido es la derogación explícita de las Disposiciones N° 25/2023, N° 49/2023 y N° 50/2023, que promovían las "compras y contrataciones sostenibles" y el "Manual de Compras Públicas Sostenibles". Este movimiento es una señal inequívoca del gobierno de priorizar el costo y la eficiencia por encima de criterios ambientales o sociales, una medida que seguramente generará polémica entre defensores del desarrollo sostenible.
También se clarificó la definición de "servicio tercerizado" y la obligación de incluir en los pliegos la cuota del 4% de personas con discapacidad, un aspecto sensible que busca asegurar la inclusión laboral. Para las empresas, esta reforma implica un nuevo terreno de juego: más competencia, menos "amiguismos" y la necesidad de afinar sus ofertas. Para el Estado, la promesa es una gestión más ágil y económica. ¿Será el fin de los proveedores "de siempre" o una oportunidad real para los nuevos jugadores? La batalla por los contratos públicos acaba de ponerse al rojo vivo.