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El Ente Nacional de Comunicaciones dinamita las viejas normas de telefonía pública, reconociendo su obsolescencia. Las empresas se liberan de una carga histórica, pero deberán mantener terminales en puntos clave para no dejar a nadie incomunicado en momentos críticos.
La Resolución 1271/2024 del ENACOM marca un antes y un después en el paisaje de las telecomunicaciones argentinas. Tras décadas de servicio, los emblemáticos teléfonos públicos, esos que funcionaban con cospeles o tarjetas y que hoy son reliquias urbanas, finalmente se despiden de la regulación estricta que los mantuvo en pie. El organismo derogó las Resoluciones SC N° 1.716/97, N° 2.130/97 y N° 1.122/98, que establecían las condiciones para su prestación.
"El transcurso del tiempo, el crecimiento demográfico, el avance tecnológico, la evolución de los servicios, y ante la dificultad del público usuario en la obtención de monedas de curso legal primero y luego de tarjetas telefónicas, hicieron de los servicios de telefonía pública una tecnología obsoleta..."
Esta medida libera a las empresas prestadoras de una obligación de mantenimiento costosa y sin demanda, adaptando el marco normativo a la realidad digital donde los celulares dominan. Sin embargo, no todo es desregulación pura. El ENACOM, con un ojo puesto en la seguridad y la accesibilidad, establece que los licenciatarios deberán garantizar la subsistencia de terminales telefónicas de uso público (o tecnologías equivalentes) en "lugares que resulten de interés público". Esto incluye centros de Salud, Palacios de Justicia, estaciones terminales de transporte y comisarías. La idea es asegurar un punto de comunicación para emergencias o catástrofes, donde la conectividad móvil podría fallar.
El servicio en el ámbito penitenciario federal y provincial queda fuera de esta derogación, manteniendo su regulación específica para garantizar el derecho a la comunicación de las personas privadas de su libertad. En resumen, una movida audaz que moderniza el sector, pero con un "plan B" para los momentos de crisis.
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