Un verdadero tsunami de notificaciones sacude a quienes tienen cuentas pendientes con la Aduana. Diversas dependencias de la AGENCIA DE RECAUDACIÓN Y CONTROL ADUANERO (AFIP) en todo el país, desde Barranqueras y Bernardo de Irigoyen hasta Paraná y Posadas, están publicando avisos oficiales que ponen en jaque a decenas de ciudadanos y sus mercaderías.
¿Qué está pasando en las Aduanas?
- Aduana de Barranqueras: Se declara la nulidad de resoluciones previas en sumarios contenciosos, como el que involucra a Gustavo Alejandro Romero (DNI 31.435.627) y Mónica Mariela Hoyos (DNI 25.518.632), lo que podría significar un reinicio o un cambio en el proceso para los afectados.
- Aduana de Bernardo de Irigoyen: Se notifica el archivo provisorio de expedientes y la destrucción o donación de mercaderías que no tuvieron interesados. Personas como Diego Marcelo Antunez (DNI 33.864.496) y Marcos Daniel Padilla (DNI 34.393.620) figuran en la lista, enfrentando la pérdida definitiva de sus bienes.
- Aduana de Paraná: Se abre un período de diez días hábiles para que imputados presenten sus defensas en sumarios contenciosos por infracciones al Artículo 987 del Código Aduanero. Las multas son escalofriantes, con montos que van desde los $283.963,42 hasta los $4.002.649,63 para Crispin Manuel Salas (DNI 41.382.942). ¡Una verdadera cacería de infractores! La resolución ofrece una "salida": abandonar la mercadería y pagar la multa mínima para extinguir la acción penal.
- Aduana de Posadas: Dos avisos distintos. Uno detalla liquidaciones tributarias en dólares por presuntas infracciones, con montos que alcanzan los $33.487,35 USD para Cristian Gusman Olivera (DNI 32.007.850). El otro intima a los titulares de mercaderías retenidas a darles una destinación permitida en 10 días, bajo apercibimiento de declararlas en "rezago" (abandono a favor del Estado) y su posterior destino de oficio.
Estas resoluciones masivas reflejan un endurecimiento en los controles y una voluntad de la AFIP de cerrar expedientes pendientes, aplicando con rigor el Código Aduanero. La advertencia es clara: la Aduana no perdona y las consecuencias, ya sean multas millonarias o la pérdida de mercadería, son palpables. Es crucial para los involucrados actuar rápido y buscar asesoramiento legal para evitar perderlo todo.