Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
Múltiples empresas de sectores clave cierran acuerdos para suspender personal con pago parcial, una medida desesperada que el Gobierno avala, ¿es el preludio de una crisis más profunda en la industria argentina?
El Boletín Oficial de hoy lanza un frío balde de realidad sobre el panorama económico del país. Siete disposiciones del Ministerio de Capital Humano, todas firmadas por la Directora Nacional de Relaciones y Regulaciones del Trabajo, Mara Agata Mentoro, confirman la homologación de acuerdos de suspensiones masivas de personal en diversas empresas y sectores productivos. No estamos hablando de casos aislados, sino de un patrón preocupante que enciende las alarmas.
La lista de compañías que recurren a esta medida, amparándose en el artículo 223 bis de la Ley N° 20.744 (Ley de Contrato de Trabajo), es variada y abarca rubros esenciales:
En todos estos casos, las empresas han pactado suspensiones con el pago de una prestación no remunerativa. Lo más llamativo es que la autoridad laboral obvió la exigencia de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), argumentando que el "consentimiento prestado por la entidad sindical... ha mediado un reconocimiento tácito a la situación de crisis que afecta a la empresa". Esta "flexibilización" de facto del requisito del PPC, aunque se justifique en la "preservación de puestos de trabajo", sienta un precedente que debería preocupar a todos. ¿Es una señal de que el Estado prioriza la agilidad burocrática sobre el escrutinio de las crisis empresariales?
La proliferación de estas homologaciones es un termómetro innegable de la recesión que golpea a Argentina. Para los trabajadores, significa una reducción de ingresos y una enorme incertidumbre sobre la continuidad laboral. La prestación no remunerativa, si bien alivia, no reemplaza el salario completo ni los beneficios sociales. Para las empresas, es una medida desesperada para evitar despidos masivos y reducir costos operativos ante la caída de la demanda y la producción.
La pregunta que resuena en cada rincón es: ¿cuántas empresas más estarán en esta situación y cuántos miles de trabajadores serán afectados en los próximos meses? La situación es crítica y exige atención urgente de toda la sociedad.