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Una resolución modifica los cálculos de costos e ingresos del transporte público en CABA, abriendo la puerta a una inminente actualización de tarifas que impactará directamente en el bolsillo de millones de usuarios.
La Secretaría de Transporte (SECT), dependiente del Ministerio de Movilidad e Infraestructura, acaba de soltar una bomba que hará temblar los bolsillos de los usuarios del transporte público. La Resolución N° 31/SECT/26 modifica de raíz la Resolución N° 102-SECT/25, aprobando nuevos cálculos de costos e ingresos medios del servicio de Transporte Público Colectivo de Pasajeros por Automotor de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Este cambio no es un mero trámite administrativo. Es la base fundamental sobre la cual se determinan las tarifas que pagamos cada vez que subimos al colectivo. Al recalcular y aprobar nuevos costos, el Gobierno de la Ciudad está sentando las bases para una posible y muy probable actualización tarifaria. Esto significa que lo que hoy pagamos por viajar, mañana podría ser significativamente más caro, impactando directamente en la economía familiar de millones de porteños y bonaerenses que utilizan el servicio a diario.
La medida busca, según fuentes cercanas al Ministerio, reflejar de manera más "realista" la estructura de costos que enfrentan las empresas de transporte, incluyendo salarios, combustible, mantenimiento de unidades y otros gastos operativos que han escalado con la inflación. Sin embargo, para el ciudadano de a pie, esta "realidad" se traduce en menos plata en el bolsillo y un desafío adicional para llegar a fin de mes.
El Gobierno de la Ciudad, al ajustar estos parámetros, se desliga de parte de la carga de subsidios, trasladándola, en última instancia, al usuario. Es un movimiento que se alinea con una visión más pro-mercado, donde los costos de los servicios tienden a ser cubiertos por quienes los utilizan. La pregunta que flota en el aire es: ¿está la sociedad porteña preparada para absorber este impacto?