Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
El Ministerio de Transporte bonaerense convalidó un incremento del 12% en las tarifas orientativas para el traslado de cereales y oleaginosas, desatando la polémica en el sector agropecuario y logístico. ¿Quién paga la cuenta de este nuevo golpe al bolsillo?
El gobierno de la Provincia de Buenos Aires, a través del Ministerio de Transporte, acaba de dar el visto bueno a un impactante aumento del 12% en las tarifas básicas y orientativas para el transporte de cereales, oleaginosas y subproductos del agro. Esta medida, publicada en la Resolución N° 70-MTRAGP-2026, reemplaza a la anterior y se da en un contexto de fuerte debate por los costos de la actividad. La decisión surge tras la Reunión N° 14 de la Comisión Asesora del Transporte de la Producción del Agro, celebrada el 12 de febrero de 2026. Allí, entidades como FETRA, FATRAC, ATCADE, ASOCIACION DE CAMIONEROS PROFESIONALES Y CONDUCTORES DE VEHICULOS DE CARGAS EN GENERAL, CATAC, FEDERACIÓN NACIONAL DE ACOPIADORES DE GRANOS y CARBAP, lograron un consenso para este incremento.
“El fuerte incremento de los rubros que integran la estructura de costos de la actividad” fue el argumento central para justificar la suba. Sin embargo, no todo fue armonía: entidades clave como FADEAC, Sociedad Rural Argentina, Federación Agraria Argentina y CONINAGRO estuvieron ausentes de la reunión, pese a haber sido convocadas, lo que podría generar futuras tensiones. Además, si bien hubo intención de extender el acuerdo al ámbito nacional, FETRA ya manifestó su disidencia para esa posibilidad. ¿Qué significa esto para el bolsillo? Los productores agropecuarios verán un encarecimiento en el traslado de sus cosechas, lo que inevitablemente podría repercutir en los precios finales de los alimentos. El sector del transporte de cargas, por su parte, busca paliar el aumento de sus propios costos operativos.
Este ajuste tarifario busca equilibrar la ecuación económica de los transportistas, quienes vienen reclamando por la escalada de precios en combustibles, repuestos y mantenimiento. No obstante, la medida pone una presión adicional sobre la cadena de valor agroindustrial, en un momento donde la producción agrícola es clave para la economía provincial y nacional. Los ciudadanos comunes podrían sentir el efecto de forma indirecta, a través de posibles ajustes en los precios de productos derivados de cereales y oleaginosas. Es fundamental que los actores del sector monitoreen de cerca la implementación de estas tarifas y sus efectos en la competitividad.
10 de marzo de 2026
7 de enero de 2026
28 de enero de 2026